¿Qué ocurre después del tratamiento residencial?
La estancia ofrece un entorno organizado para el tratamiento y para poner en práctica cambios. Preparar la transición fuera de ese entorno forma parte del proceso terapéutico.
El plan puede abordar la reincorporación a la vida cotidiana, la prevención de recaídas, las relaciones, los compromisos acordados, los profesionales de su lugar de residencia y las rutinas. El seguimiento se acuerda según las necesidades y circunstancias de cada persona.
¿Qué conviene dejar preparado?
Las rutinas diarias
Valore cómo encajan los hábitos útiles en casa, en el trabajo, durante los viajes y en las relaciones.
El apoyo cercano
Identifique la atención clínica y los apoyos prácticos adecuados para la siguiente etapa.
La coordinación entre las personas implicadas
Con su autorización, se establecen contactos entre profesionales, familiares y otras personas de confianza, con responsabilidades claras.
Un plan que también tenga en cuenta a su entorno
Las sesiones y la comunicación con familiares pueden ayudar a preparar el siguiente paso cuando sean apropiadas y estén autorizadas. Un reparto claro de funciones y límites favorece la continuidad sin dejar toda la responsabilidad en una sola persona.
¿Qué seguimiento está incluido?
La preparación de la vuelta a la vida cotidiana y la planificación del seguimiento forman parte del tratamiento residencial. Las consultas y los servicios posteriores se acuerdan individualmente; no se presupone un paquete de seguimiento idéntico para todas las personas.
Antes de marcharse, confirme las próximas citas, los profesionales que participarán, quién coordina el relevo y cualquier coste de apoyo adicional. Consultar servicios y precios


